¿Cómo es que la iglesia resuelve las necesidades sociales y espirituales?

02
Sep
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¿Tiene usted necesidad de ser aceptado? ¿Anhela ser aprobado? ¿Busca felicitaciones y reconocimientos? Si usted está vivo tiene estas necesidades. Aun su perro, si es que tiene uno, tiene estas necesidades. Pero, nuestros deseos de aceptación, aprobación, reconocimiento y demás, ¿representan necesidades humanas o espirituales?

El hecho es que representan las dos. Cuando Jesús encontró a Zaqueo en el momento de su necesidad de ser aceptado, en realidad pudo satisfacer tanto su necesidad humana como la espiritual. Siendo el Rabino Maestro, su aceptación incondicional produjo “gran emoción y gozo” en Zaqueo. Se sintió valorado por un paisano judío. Posiblemente por primera vez desde que había tomado su trabajo con el gobierno romano, sintió que valía algo como persona. Zaqueo necesitaba algo más que ser aceptado por uno de los suyos. Necesitaba que la culpa que sentía por haber defraudado a tantos le fuera quitada. Como Hijo de Dios, Jesús tenía el poder de quitarle esa culpa. La aceptación incondicional de Jesús produjo un arrepentimiento en Zaqueo, y Jesús satisfizo su necesidad espiritual de perdón.

En realidad, tanto nuestras necesidades humanas como espirituales pueden categorizarse bajo el común denominador de ser necesidades relacionales. Tenemos una necesidad espiritual, así como de ser aceptados por otros, la cual es una necesidad espiritual, así como de ser aceptados por otros, la cual es una necesidad humana. La necesidad de sentir la aprobación de Dios es una necesidad espiritual y sentir la aprobación de los demás en una necesidad humana. También tenemos un anhelo relacional de sentirnos seguros, de ser reconocidos, de recibir atención, etc. Cada una de estas necesidades tiene una dimensión tanto espiritual como humana. Así que cuando empezamos a encontrar a las personas en su punto de necesidad racional, a Dios le agrada que participemos en satisfacer tanto su necesidad humana como espiritual, sin asignar una prioridad a una sobre la otra.

Lo más emocionante es que Dios ha reunido a su iglesia para satisfacer todas nuestras necesidades relacionales, tanto espirituales como humanas. Veamos como Pablo describe a la iglesia:

Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. (1 Corintios 12:24-26)

Este pasaje enfatiza que los miembros de la iglesia deben cuidarse con amor, consolándose el uno al otro en el sufrimiento y regocijándose en los buenos tiempos. Esto nos hace sentir que somos amados. También crea una unidad entre el pueblo de Dios, tanto en lo espiritual como en el nivel humano.

Pablo también dijo, “en quien rodo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor” (Efesios 2:21). Esta es una unidad que acomoda armoniosamente su don espiritual junto con un don espiritual diferente, pero complementario en un hermano creyente. Esto se hace de tal manera que sus fortalezas sean maximizadas y sus debilidades sean disminuidas y superadas. Así que el unir fuerzas con aquellos que son fuertes cuando usted es débil, su debilidad se hace fortaleza. Esto satisface su necesidad de respeto, apoyo, y aprobación y usted gana un sentido de realización y de desempeño que nunca hubiera obtenido solo.

Cuando los miembros del Cuerpo de Cristo se acomodan y se unen de esa manera, Dios hace grandes cosas a través de ellos. Cuando el don espiritual de la exhortación se combina con el don espiritual de la enseñanza y luego los dos se combinan con el don de la hospitalidad, con el don de la administración, con el don de evangelismo y demás, todos experimentamos el poder de Dios obrando de una manera poderosa. Cuando cada uno de nosotros reconociendo s necesidad de buscar a los demás, se evita que una persona diga “Yo soy verdaderamente importante aquí” o “Yo soy el que está logrando que todo suceda”. El aceptar que cada uno de nosotros es completado en el cuerpo de Cristo, nos evita enfocarnos en nosotros mismo para enfocarnos en el que realidad merece todo: Cristo.

AMANDO LA TOTALIDAD DE LA PERSONA

Ya hemos identificado un número de necesidades relacionales que representan tanto necesidades espirituales como humanas, tales como el consuelo, el apoyo, el respeto y la aprobación. Hay muchas necesidades como estas identificadas en la Biblia. David Ferguson ha identificado más de 50 necesidades relacionales en la Biblia. Vamos a mencionar diez que él cubre extensamente en su libro “Never Alone Church” (La Iglesia que nunca está sola). Mientras más conozcamos estas necesidades relacionales, mejor vamos a comprender cómo Dios desea amar a otros a través de nosotros, para satisfacer las necesidades humanas y espirituales de aquellos que nos rodean. Es a través de darle este amor a la persona total, que se agrada a Dios y hace que la iglesia sea relevante en las vidas de otros. “En esto conocerán que todos sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:35).

EL AMOR SATISFACE LA NECESIDAD DE CONSUELO

El amor da seguridad al dar esperanza; calmando una pena o dolor; consolando; y condoliéndose con una persona.

 

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados (2 Corintios 1:3-4).

Toda persona en alguna ocasión sufre dificultades físicas, emocionales o espirituales. Cuando se da tratamiento médico para aliviar alguna enfermedad o daño físico, podemos estar presentes para ayudar a la persona que está luchando con la enfermedad o el dolor. También podemos estar allí en persona para proveer consuelo. Pablo dice: “llorad con los que lloran” (Romanos 12:15) cuando una persona sufre emocional y físicamente. Cuando hacemos esto, algo sobrenatural ocurre. “el cual consuela en todas las tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios” (2 Corintios 1:4). Al hacer esto, la persona afligida va a recibir más consuelo que el que le estamos dando. Dios le conforta a través de nosotros para consolarlo a él o ella. Nosotros, su iglesia, somos el canal de consuelos y sanidad para aquellos que están sufriendo. En ese punto una persona está recibiendo la bendición espiritual del consuelo de Dios, así como el consuelo humano que usted le está dando.

Como dijimos en un capítulo anterior, el consolar a otro no es sólo tratar “enderezarlo” o disciplinarlo, o darle una plática de ánimo. Un amor consolador se ofrece por la persona que está allí para compartir el sufrimiento del otro y dejarle saber que usted también comparte su dolor. Puede ser dolor físico, emocional o de problemas espirituales. Un amor consolador le permite a la otra persona sentir no solo sus palabras de consuelo y su toque, sino también el de Dios mismo. Como dijo Pablo: “Así que somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros” (2 Corintios 5:20).

EL AMOR SATISFACE LA NECESIDAD DE ATENCIÓN O CUIDADO

El amor muestra cuidado o atención al pensar en la otra persona, mostrando interés y preocupación, entrando en su mundo.

 

…que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros (1 Corintios 12:25).

Dios nos mostró esta clase de amor cuando entró a nuestro mundo y tomó forma humana para satisfacer nuestras necesidades humanas y espirituales. El demostró que se preocupaba lo suficiente como para dejas el cielo y sacrificarse por nosotros. Nuestro amor cristiano por los demás debe encontrarlos en el punto de su necesidad de atención al sacrificar nuestro tiempo y energía para estar con ellos. Esta clase de interés por las necesidades de una persona muchas veces prepara su corazón para recibir el mensaje espiritual de Cristo.

EL AMOR SATISFACE LA NECESIDAD DE ACEPTACIÓN

El amor ofrece aceptación sin condición al amar a otros tal como son.

 

Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios (Romanos 15:7)

La aceptación amorosa de Jesús hacia nosotros puede distinguir quienes somos de lo que hemos hecho. Para Él le fue posible separar a Zaqueo, el deshonesto cobrados de impuestos, del hombre que necesitaba amor y aceptación. El amor de Jesús hizo dos cosas por Zaqueo: aceptó al hombre que luchaba con el rechazo y condujo a Jesús a morir para absolver la culpa de aquel deshonesto. Es esa clase de aceptación incondicional que le permitió a Jesús morir por todos nosotros mientras aún éramos pecadores. Cuando aceptamos a otros sin condiciones, se les está comunicando que son de gran valor para nosotros y para Dios. Cuando aceptamos a otros sin fijarnos en sus dolores físicos, sus deficiencias y desventajas, ellos pueden sentir que pertenecen. Esto hace receptivos a la aceptación de Dios.

EL AMOR SATISFACE LA NECESIDAD DE APRECIO

El amor expresa aprecio al alabar al otro y comunicarle gratitud a través de palabras y hechos.

 

Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí (1 Corintios 11:2).

Dios ha hecho a cada uno de nosotros con la necesidad de ser afirmados por otros. Cuando expresamos gratitud a un cónyuge, un hijo (a), un hermano (a), creyente, un amigo (a) o a un extraño, estamos demostrando amor que satisface a esa persona en el punto de su necesidad de aprecio. Cuan usted le deja saber a las personas que conoce, que está profundamente agradecido por quién es o por lo que ha hecho, usted les quita un poco de su soledad y Dios puede expresarles su amor a través de usted.

EL AMOR SATISFACE LA NECESIDAD DE APOYO

El amor provee apoyo al llegar al lado de otra persona para levantar una carga y ayudarle a llevar su problema.

 

Sobrellevas los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo (Gálatas 6:2).

 

Las personas se sienten muy solas cuando están estresadas, desilusionadas, o se sienten cargadas física, emocional, o espiritualmente. Dios puede obrar poderosamente a través de nosotros cuando llegamos al lado de tales personas y les ayudamos a levantar su carga. Podemos hacerles un mandado, cortarles el césped, reparar algo que se ha roto, y así aflojar la tensión y alivianar su carga. Cuando les apoyamos en sus necesidades humanas y espirituales, guiados por el Espíritu de Cristo, pueden ver nuestro amor y la gloria de Dios, porque: “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18).

EL AMOR SATISFACE LA NECESIDAD DE ÁNIMO

El amor ofrece ánimo al inspirar, dar valor y animar a otro hacia una meta positiva.

Animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis

(1 Tesalonicenses 5:11).

Las personas se desaniman. Pueden perder la esperanza a través de desilusiones, rechazo y fracaso. Debemos estar presentes como embajadores amorosos de Cristo para impartir esperanza, levantarle el espíritu al desanimado, proveer inspiración, y animar a otros hacía metas positivas. El amor de Cristo, fluyendo a través de nosotros ofrece una palabra alegre, una tarjeta o carta que da inspiración, una oración poderosa, un momento de gracia… cualquier cosa que levante el espíritu del desanimado.

EL AMOR SATISFACE LA NECESIDAD DE AFECTO

El amor muestra afecto que comunica cuidado y cercanía a ofrecer palabras cariñosas y el toque físico apropiado.

 

Amaos los unos a los otros con amor fraternal. (Romanos 12:10).

Fuimos creados con la necesidad relacional de conectarnos con otros. Las palabras afectuosas y el toque apropiado entre amigos sirven muchísimo para hacer desaparecer nuestra soledad y dejarles saber a otros que los apreciamos. No se necesita el afecto solo cuando una persona está desanimada o sintiéndose deprimida. Se necesita continuamente para mantener a una persona sana, tanto en el nivel humano como en el espiritual. El afecto les deja saber que son dignos de ser amados. Pablo le dijo a la iglesia: “Saludaos los unos a los otros con ósculo santo” (Romanos 16:16) o sea un beso santo. Esto comúnmente se hace en el Medio Oriente. En el Occidente se usa un apretón de mano o un abrazo. El afecto físico es uno de los diseños de Dios para expresar su amor a través de nosotros. “Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros” (1 Juan 4:12).

EL AMOR SATISFACE LA NECESIDAD DE SER APROBADO

El amor de aprobación al expresar satisfacción con una persona demostrando que él o ella han agradado a otra.

 

Porque el que sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres (Romanos 14:18).

Todos necesitamos escuchar las Palabras, “Estoy contento contigo”. Cuando comunicamos este sentimiento a otros a través de palabras y acciones, los estamos encontrando en el punto de su necesidad de aprobación. La aprobación debe enfocarse más bien en el valor de la persona como tal, y no tanto en sus logros. De esta manera colocamos valor en las cualidades de la persona que le permiten tener éxito. Cuando nos enfocamos en tales cualidades como persistencia, creatividad, determinación, diligencia y demás, colocamos la atención en la persona y no en su desempeño. Todos tenemos una necesidad humana de aprobación. También tenemos una necesidad espiritual de aprobación. Finalmente queremos escuchar a las personas y a Dios decir: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré, entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25:21).

EL AMOR SATISFACE LA NECESIDAD DE SEGURIDAD

El amor provee seguridad al eliminar el peligro y quitar el temor de una pérdida, de desear lo imposible y de una relación rota.

 

El perfecto amor echa fuera el temor (1 Juan 4:18)

Cuando descansamos en la protección y provisión amorosa de Dios, tenemos una sensación de seguridad. Encontramos a la gente en su punto de necesidad de seguridad cuando les ayudamos a sentirse seguros y con la confianza de que en el futuro ellos serán protegidos.

David Ferguson, en su libro “The Never Alone Church” (La Iglesia que nunca está sola) señala:

Los seres amados pueden sentirse satisfechos cuando sus necesidades están siendo resueltas; pero ellos se sienten seguros cuando tienen confianza de que sus necesidades futuras serán resueltas también. Por ejemplo, sus hijos están satisfechos después de que les sirve una buena comida; pero están seguros cuando saben que su amor incluye un compromiso a resolver sus necesidades físicas futuras y usted estará presente mañana, la semana entrante y el mes entrante. Su cónyuge podrá estar satisfecho con un hogar confortable y buena ropa; pero él o ella se sentirán seguros cuando su amor le impulsa a prepararse adecuadamente para el futuro, particularmente a través de un compromiso de crecimiento espiritual y armonía matrimonial. Un amigo puede estar satisfecho cuando usted le ayuda en oración a través de una decisión importante, pero él (ella) se siente seguro cuando se da cuenta que usted tiene un compromiso para mantener una amistad profunda y duradera.

Cuando alcanzamos a otros con un amor como el de Cristo, puedes sentirse seguros en nuestra relación con ellos. Todos tenemos la necesidad humana de seguridad, y tenemos una necesidad espiritual de seguridad. Cuando el apóstol Juan dijo que “el perfecto amor echa fuera el temor”, siguió diciendo “porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que el teme, no ha sido perfeccionado en el amor” (1 Juan 4:18(. Su amor es perfeccionado en nosotros cuando somos justificados, declarados justos ante Dios por causa de la muerte expiatoria de Cristo por nosotros. Es entonces cuando podemos sentirnos absolutamente seguros de su amor.

El apóstol Pablo no podía haberlo dicho más enfáticamente cuando dijo:

Por lo cual estoy seguro que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es Cristo Jesús Señor nuestro (Romanos 8:38-39).

EL AMOR SATISFACE LA NECESIDAD DEL RESPETO

El amor muestra respeto al valorar altamente a la persona y comunicarle que él o ella es de gran valor,

 

Honrad a todos. (1 Pedro 2:17)

El respetar a otra persona significa honrarlo y recibir lo que aporta. La Biblia dice que debemos honrar a Dios, a nuestros padres, a los ancianos y a los gobernantes. Pablo dice que “en cuanto a honra, prefiriéndonos los unos a los otros” (Romanos 12:10). Cuando respetamos las ideas de otras personas, su perspectiva sobre asuntos, opiniones, tiempo, deseos y horarios estamos comunicando que él o ella es valioso para nosotros. Cuando usted satisface la necesidad de las personas de ser respetadas, ellos sienten que valen en algo, y les ayuda a ver que son valiosos para usted y para Dios.

NUNCA TENEMOS QUE ESTAR SOLOS

Cristo nos ha dado este cuerpo, la iglesia, así que podemos estar equipados para el servicio y para ayudar a otros a resolver las necesidades humanas y espirituales de aquellos que nos rodean. Como parte de tal iglesia nunca tenemos que estar solos. Cristo está presente en nuestras vidas a través de la presencia moradora del Santo Espíritu de Dios, y los miembros de su cuerpo  están presentes para estar con nosotros en todo tiempo.

La iglesia de Dios está viva y activa el día de hoy para ofrecer esperanza como una personificación corporal del amor de Jesús, que le dice a usted y a un mundo necesitado que:

  • Existe consuelo para aliviar su dolor físico, para proveer un hombro en donde llorar, y para motivar la sanidad interior.

  • Existe atención (cuidado) que comunica que usted es tan importante para Dios que Él murió para tener una relación con usted, y su iglesia está presente para ayudarle a resolver todas sus necesidades humanas y espirituales.

  • Existe aceptación que dice que usted es amado por quién es usted, sin importar nada más.

  • Existe aprecio que le alaba por quien usted es y por lo que ha hecho.

  • Existe apoyo cuando necesita una mano o un hombro para ayudarle a llevar una carga pesada.

  • Existe ánimo cuando esté luchando con desilusiones, fracasos o dificultades.

  • Existe afecto para ayudarle a conocer que a través de todo, usted es verdaderamente amado.

  • Existe aprobación que dice, “estoy complacido con usted”.

  • Existe seguridad en tiempos de peligro para eliminar el miedo al futuro.

  • Existe respeto que le honra por lo que usted piensa y le valora por la contribución que usted hace.

La iglesia, el cuerpo de Cristo está viva y activa para:

Capacitar al pueblo de Dios  “a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo” (Efesios 4:12-15)

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